Integral De Mozart : Obras Para Piano
Notas al programa del 31 de Mayo de 2026 Integral de MOZART Fundación Indaliana para la Música (FIMA) Sala Principal 12 horas OBRAS PARA PIANO DE W.A MOZART: El profesor, el intérprete e improvisador, y el compositor. Sonata nº 16 en Do Mayor KV 545 (Viena, 1788) – Rocío García Fernández Fantasía nº 3 en Re menor KV 397 (Viena, 1782) – Román Barceló Zurita Sonata nº 14 en Do menor KV 457 (Viena, 1784) – Andrea Fernández Maresca Tres intérpretes jóvenes para tres significativas obras del catálogo pianístico de Mozart. ¿Y por qué lo son? A Wolfgang Amadeus Mozart no le gustaba dar clase de piano y así lo testimoniaba en sus cartas a su padre. Y el concierto que vamos a presenciar comienza con una de sus obras más icónicas del repertorio didáctico de piano y también del universal: la llamada “sonata fácil”. Compuso 22 sonatas para piano solo. Hay cuatro de 1766, de cuando tenía diez años, que permanecen perdidas y es por eso que en las ediciones que manejamos hoy en día solo hay 18. Además de éstas compuso muchas para piano y acompañamiento de violín o flauta que son menos ambiciosas en su dificultad y extensión. El gran pianista Artur Schnabel pensaba que «Mozart es demasiado fácil para los niños, pero demasiado difícil para los adultos». El gran director Solti confesaba que le costó mucho tiempo encontrar el modo de interpretarlo, ya que la dificultad radica en encontrar el equilibrio exacto entre la gracia superficial y la profundidad dramática. La lista de intérpretes con reservas sobre la interpretación contiene más nombres insignes, como el mismo Sviatoslav Richter. Así que en realidad, no hay nada fácil en eso de tocar algo de Mozart, pero que hablemos de una sonata fácil tiene que ver con las ediciones y una singularidad dentro del catálogo de sonatas de nuestro querido compositor. Tengamos en cuenta que sobre el primer grupo de sonatas, las que van del KV 279 al 284, ya en el año 1774, en la mencionada correspondencia, padre e hijo se referían a éstas como las schweren sonaten, es decir, las “sonatas difíciles”. Y la sonata que abre el concierto de hoy con Rocío García Fernández fue denominada por el propio Wolfgang como eine kleine Klavier Sonate für Anfänger (una pequeña sonata para piano para principiantes) y tal vez por esto fue publicada como “Sonata fácil para piano” Kv 545 en la primera edición de 1805. No olvidemos que los editores siempre pensaban cómo debían presentar sus publicaciones para obtener unas buenas ventas. Aparentemente sencilla pero sólida estructuralmente, de gran equilibrio y proporción, convirtiéndose en un referente del repertorio canónico de la enseñanza del piano a la par que digna de los programas de concierto de intérpretes tan importantes como Grigori Sokolov. Como curiosidad no está de más recordar que el famoso compositor noruego Edvard Grieg añadió un segundo piano con armonías más románticas a cuatro sonatas de Mozart, incluyendo ésta. Esta maravillosa obra fue compuesta cuando estaba inmerso en la creación de grandes obras de su catálogo, como es su ópera Don Giovanni (su tiempo lento por cierto tiene un parecido al aria de Ottavio “Dalla sua pace”) o sus tres últimas sinfonías, pues terminó la sonata el mismo día que la sinfonía nº 39. Tiene tres movimientos: Un “Allegro” en forma sonata que destaca por su famosos primeros compases con bajo de Alberti (lo que es llamativo porque tanto Haydn como Mozart van utilizando progresivamente menos esta famosa fórmula de acompañamiento). Su gran particularidad es que la reexposición comienza en la nada frecuente y esperada tonalidad de fa mayor (subdominante) en lugar de la tónica. Le sigue un lírico y cantabile “Andante” en Sol Mayor que introduce breves pasajes en tonalidades menores que aporta profundidad emocional antes de cerrar con calma. Y finaliza como es de esperar en una estructura clásica de lo que viene a ser una sonata clásica, con un alegre “Rondó” (Allegretto) que alterna el tema principal con episodios en sol mayor y la menor. El concierto comienza por lo tanto con una de las formas propias y representativas del clasicismo: la forma sonata. Y con un carácter alegre. Pero nuestra experiencia auditiva va a orientarse hacia terrenos más dramáticos, más sombríos, y con el protagonismo del modo menor. Pero la alegría mozartiana brillará, no se preocupen. Para prepararnos a la atenta escucha de una de las más icónicas sonatas de W.A. Mozart, la sonata en Do menor, Román Barceló Zurita va a interpretar la también célebre y popular Fantasía en Re menor KV 397, compuesta en Viena en 1782. Las tres obras son vienesas, aunque no hemos seguido un orden cronológico. Es un periodo intenso para nuestro conocido compositor, ya que se acababa de mudar a Viena, recién casado con Constanza Weber y habiéndose liberado de estar al servicio del Arzobispo Colloredo en Salzburgo (el cual no le despidió con bendiciones precisamente) . Mozart era un gran improvisador al teclado, cuestión que justifica una composición como una Fantasía. La improvisación musical, la que poco a poco se recupera actualmente en los conservatorios españoles, y que constantemente tiene lugar en esta sede de Clasijazz en su programación, era algo muy normal en la época. Además hay otra faceta que tenemos que tener en cuenta para la génesis de esta obra, pues es en este año que tiene un gran contacto con la música de J.S. Bach y G.F. Haendel a través del barón von Swieten. Si bien antes hemos escuchado un modelo profundamente clásico, en esta ocasión escuchamos una música con una importante herencia barroca que se combina con una etapa de experimentación y descubrimiento. Tiene tres partes: Un Andante breve que despliega arpegios a la manera de Bach (aunque más bien de su hijo Carl Philip Emanuel) que sirve a modo de introducción, un Adagio con un tema dramático con melodía acompañada que contrasta con otro más angustioso con melodías entrecortadas, con contratiempos y sincopados. Finaliza la fantasía con Allegretto en Re mayor, transmitiendo felicidad. Debemos tener en cuenta que esta fantasía está incompleta. En 1807 fue descubierta con entusiasmo por su hermana, Nannerl, pero se puede apreciar en el manuscrito que dejó de escribir en el compás 97 y así se publicó por primera vez en 1804. Dos años más tarde, A.E. Müller añadió diez compases cerrando la obra en un Re Mayor. Como curiosidad, hay otras opciones de concluir esta pieza, como la propuesta de Mitsuko Uchida, que retoma los arpegiados del Andante. Se especula con la idea de que realmente esta obra preludiara otra, lo que justificaría esa finalización en un acorde de dominante en el manuscrito, como ocurre en la Fantasía que compuso anteriormente en Do M (KV 394) y que preludia una Fuga. Esta segunda obra conecta con la que cierra el programa no sólo en la modalidad menor sino en el hecho que la Sonata en Do m KV 457 que va a interpretar Andrea Fernández Maresca fué publicada como opus 11 en 1785 por Artaria, precedida de la Fantasía en Do m KV 475 y así se suele presentar en concierto, aunque la sonata es anterior a la Fantasía. Por cierto, es de las pocas sonatas que vió publicada en vida Mozart. Tras un parón de composición de este género durante seis años, en 1784 Wolfgang crea esta sonata dramática, cuando estaba ocupado en la intensa producción de conciertos para piano y orquesta. Es, como dice Adélaïde de Place, “obra de soledad y pasión”, que no tiene nada que ver con el estilo de presentación pública que conlleva la escritura y ejecución de dichos conciertos. Escrita para su alumna Therese von Trattner, es la segunda de las dos únicas sonatas escritas en modo menor (la anterior es la KV 310 en La m, compuesta a la muerte de su madre en París). Por cierto, menos del diez por ciento de la obra de Mozart está en modo menor, lo que es un detalle a tener en cuenta ya que el concierto de hoy el modo “menor” tiene “mayor” presencia. Consta de tres movimientos. De un perfil expresivo dramático, teatral, con evocaciones orquestales en cierto modo operístico, el Allegro Molto inicia con un unísono afirmativo anticipando un dramatismo que desarrollaría más tarde Beethoven. Sigue un Adagio en Mi bemol Mayor que supone cierta calma. Culmina con una Allegro assai en 6/8 de expresión anhelante, con giros armónicos y rupturas de registro, finalizando en Do menor. Concluye así un concierto centrado en facetas del Mozart pianista, que con su magisterio y su arte contribuyó al desarrollo del nuevo instrumento (casi olvidado durante 60 años desde que lo inventara el italiano Cristofori), aún por mejorar en cualidades. Fue, junto a F.J.Haydn, M. Clementi o C.P.E. Bach, protagonista ineludible de la creación de una nueva literatura pianística que se fue conformando de la mano de músicos que comenzaron tocando el clavecín y terminaron siendo los primeros pianistas importantes de la historia de la música. Los intérpretes. Rocío García Fernández (Almería, 2009). Su llegada al mundo fue especialmente delicada, ya que pesó tan solo 670 gramos, superando desde el inicio importantes desafíos. Desde muy pequeña comenzó a mostrar un talento especial para la música, descubierto por su hermano mayor, quien supo ver en ella un don poco común. Gracias a ese impulso, con tan solo seis años empezó a impartir clases durante media hora a la semana en la Escuela de Música Virgen del Río, dando sus primeros pasos en el ámbito musical. A lo largo de los años, Rocío ha continuado formándose y desarrollando su capacidad, compaginando sus estudios académicos con su pasión por la música. Actualmente cursa 4º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y se encuentra finalizando cuarto curso de enseñanzas elementales en el Conservatorio de Albox Emilia Peña. Con una clara vocación y gran dedicación, su objetivo es continuar su formación en el conservatorio profesional, donde aspira a seguir creciendo como música y perfeccionando su talento. Román Barceló Zurita estudió en el Colegio Nuestra Señora de Fátima de Almería donde obtuvo el Diploma de Mejor Expediente Académico en sexto de Primaria. También ha sido finalista dos años consecutivos (en 2025 y 2026) de “El Tour de Mates”, la gran carrera de cálculo mental. Actualmente cursa 2º de Profesional de Piano en el Conservatorio “Julián Arcas” de Almería siendo alumno desde sus inicios de María del Carmen Jiménez. Fue pianista de la OIAL (Orquesta Infantil de Almería) durante un curso académico. Compagina sus estudios en el Aula de Excelencia Musical del Instituto Alborán de Almería con el voleybol y el tenis. Es miembro del Coro Infantil Vocla, con el que ha ganado diversos concursos. Andrea Fernández Maresca (Almería, 2005) comenzó sus estudios musicales a la edad de ocho años en el Real Conservatorio Profesional de Música de Almería con el profesor José Ramón Cámara. Actualmente cursa el Grado Superior de Piano en el Conservatorio Superior de Música de Málaga con el profesor Enrique López Herreros. Ha realizado cursos de perfeccionamiento con docentes y pianistas de reconocido prestigio como Nino Kereselidze y Pilar Valero, entre otros, manteniendo una formación constante a lo largo de su trayectoria. Sus intereses musicales son amplios, abarcando la música clásica, moderna y el jazz, y ha recibido clases de improvisación con Miguel Ángel Rosales en la Escuela de Clasijazz. Ha formado parte de agrupaciones corales como el Coro Infantil y el Coro Joven Ciudad de Almería, y es actualmente miembro del Coro del Conservatorio Superior de Música de Málaga. Participa en el proyecto de la integral de obras de W. A. Mozart de Clasijazz por segunda vez ya que ha interpretado anteriormente el Trío en Sol mayor KV 564 para violín, violonchelo y piano.